Reflexión del Domingo XIII del Tiempo Ordinario
Domingo 28 de Junio de 2026
El pasaje del Evangelio de San Mateo, que para este domingo XIII nos propone la liturgia, es el final del capítulo 10 consagrado a los 12 apóstoles. Son dos enseñanzas de Jesús, las que aparecen con claridad y exigencia no sólo para los 12 apóstoles sino para los que deseen seguirlo. ¿Cuáles son? La fidelidad a Él y la hospitalidad.
La vida del discípulo de Jesús está llamada a ser una opción radical por Él. Jesús lo reclama todo, no admite términos medios. No es, pues, ni una referencia superficial ni de paso. Se trata, en cambio, de una fidelidad plena y sin límites a su proyecto de vida, que es Él mismo. Él es, efecto, » el camino, la verdad y la vida «. La fidelidad a Jesús, por tanto, ha de superar cualquiera otra. Incluso la fidelidad a la propia familia. Y la razón es porque ser plenamente fiel a Jesús no discrimina ni entorpece nada sino que da sentido a las demás fidelidades y valores, como es el valor inestimable de la propia vida. Esta alternativa de Jesús ciertamente no tiene buena prensa en nuestra sociedad de consumo, de búsqueda hedonista y de lo ligero, de lo superfluo. Sólo la fe madura y abierta a lo trascendental nos conduce hasta este Jesús que se atreve a proponernos este seguimiento radical. Ahora bien el punto clave es cómo concretar en la vida personal, comunitaria y social esta fidelidad única a Jesús. Existen dos caminos o modos que nos impulsan a encarnar, a hacer realidad en nuestra vida la fidelidad plena a Jesús. Son inseparables. Se reclaman necesariamente el uno al otro. Ellos son: vivir al estilo de Jesús y hacer propias sus opciones de vida, en una palabra su proyecto de vida. Estos dos caminos piden que el discípulo de Jesús se acerque con reverencia y amor al Evangelio. Es ahí en las páginas del Evangelio, acogido con ternura, donde se descubren la vida palpitante y la caridad intensa de Jesús, atrayendo e invitando a ser fieles a esa novedad de vida y de acción. Así se comprenderá que la vida; la familia y cualquier otra fidelidad o valor se fundan y se planifican en la fidelidad total a Jesús. Asi pues en la vida y accion de Jesús se nos revelan al mismo tiempo el sentido de la fidelidad radical a Él y el modo de concretarlo en nuestra propia vida. Es inútil y frustrante ir a buscar fuera del Evangelio el sentido y el modo de ser plenamente fieles a Jesús Con la contemplación atenta a la innumerable multitud de santos y a la mirada cariñosa de los santos y personas buenas de » la puerta de al lado «, uno fácil y humildemente se convence de la alternativa de fidelidad radical a Jesús.
Breve mente sobre la hospitalidad. No se puede reducir únicamente a la acogida y hospitalidad brindadas a los discípulos misioneros. Es necesario extenderlas también a » uno de estos pequeños por su condición de discípulo » ( Mt 10, 42 ). Y quiénes son estos pequeños sino » nuestros amos y señores » los pobres? Y Jesús pone lo mínimo de hospitalidad » un vaso de agua fresca «. Qué no debemos dar nosotros los vicentinos cuya » herencia » son precisamente los pobres! Y si unimos lo primero, la fidelidad radical a Jesús, con esto último, dar un vaso de agua a» uno de estos pequeños «, entonces se hace evidente y vinculante mucho más nuestra fidelidad radical vicentina a Jesús a través de los pobres
Un feliz domingo en Jesucristo, Señor Nuestro.
Con afecto fraternal,
P. Daniel Arturo Vásquez Ordóñez, CM
