Misioneros de la Congregación de la Misión responsables de parroquias en Colombia y Venezuela se reunieron en Medellín para compartir su experiencia pastoral, fortalecer la fraternidad y proyectar juntos nuevos caminos para la misión.
Por P. Douglas Daniel Piñero Pérez, C.M.
Durante los primeros días de septiembre de 2026, SEPAVI, en Medellín, acogió el Encuentro de Párrocos de la Congregación de la Misión, un espacio de oración, fraternidad, escucha y reflexión pastoral en el que participaron misioneros encargados de distintas parroquias de Colombia y Venezuela.
A lo largo de cuatro días, los cohermanos tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias, alegrías y dificultades, reflexionar sobre la realidad de las comunidades que acompañan y continuar pensando juntos la presencia evangelizadora y vicentina en las parroquias.
Primer día: la alegría del encuentro
Desde horas de la tarde comenzaron a llegar a nuestra querida casa de SEPAVI los misioneros encargados de las parroquias en Colombia y Venezuela. Fuimos acogidos fraternalmente y ubicados en nuestras habitaciones, preparadas cuidadosamente para nuestra llegada.
Más tarde nos encontramos en el comedor para compartir la cena y recibir la bienvenida formal. Desde ese primer momento se podía percibir la alegría del encuentro, expresada en los abrazos, los saludos y la posibilidad de volver a encontrarnos como hermanos.
La jornada continuó en la terraza de la casa con un compartir fraterno en el que celebramos también los 82 años de vida de nuestro hermano, el P. Daniel Vásquez. Después de un agradable momento juntos, concluimos el día con la oración nocturna y nos dispusimos a descansar.
2 de septiembre: escuchar nuestra realidad
El segundo día comenzó con la celebración de la Eucaristía y la oración de la mañana. Después del desayuno iniciamos nuestro primer espacio de encuentro, dedicado a una pregunta sencilla pero profundamente significativa: ¿cómo estamos y cómo nos sentimos?
Cada uno pudo compartir algo de su experiencia vivida, las dificultades que encuentra en el ministerio, sus alegrías y la realidad pastoral que acompaña. Fue un tiempo importante para escucharnos como hermanos y reconocer aquello que estamos viviendo en nuestras distintas comunidades.
Luego del almuerzo y de un breve descanso continuamos durante la tarde profundizando en nuestras realidades. Al finalizar la jornada nos reunimos nuevamente para celebrar las vísperas y poner en las manos del Señor todo aquello que habíamos escuchado y compartido.
La noche estuvo marcada por un espacio de integración y recreación. Finalmente, cerramos el día dando gracias a Dios por lo vivido y preparándonos para continuar el trabajo del encuentro.
3 de septiembre: una parroquia sinodal y en salida misionera
El tercer día comenzó nuevamente alrededor del altar, con la oración comunitaria y la celebración de la Eucaristía. Después del desayuno iniciamos el primer bloque de trabajo de la jornada.
Durante la mañana contamos con la intervención de Monseñor Omar de Jesús Mejía Giraldo, obispo de Florencia, Caquetá, quien compartió una reflexión sobre “la parroquia sinodal en salida misionera”. Sus palabras permitieron continuar profundizando en el llamado de nuestras comunidades parroquiales a caminar juntas, escuchar y mantener viva su dimensión evangelizadora.
Posteriormente nos reunimos por regiones para iniciar la construcción de algunas líneas de trabajo comunes. Después del almuerzo y de un breve descanso, durante la tarde pusimos en plenaria los diferentes aportes, buscando construir juntos aquello que deseamos desarrollar como un plan pastoral vicentino y misionero para nuestras parroquias.
Al concluir la jornada nos encontramos ante Jesús Eucaristía en un momento de adoración y celebramos juntos las vísperas, poniendo nuevamente nuestro trabajo y nuestra misión en las manos del Señor.
4 de septiembre: caminar juntos en la misión
Desde temprano nos encontramos nuevamente como hermanos para celebrar la Eucaristía y consagrar al Señor el último día de nuestro encuentro. Posteriormente compartimos el desayuno en un ambiente de fraternidad.
Durante el bloque de la mañana tuvimos un encuentro con el Visitador, quien nos dirigió unas palabras y abrió un espacio para escuchar nuestras inquietudes, experiencias y reflexiones. Fue un momento significativo de diálogo, cercanía y fraternidad que permitió fortalecer nuestros vínculos como comunidad.
Al finalizar la mañana tuvimos la oportunidad de salir a almorzar y continuar compartiendo fraternalmente alrededor de la mesa. Con este momento dimos por culminado nuestro encuentro, agradeciendo a Dios la oportunidad de pensarnos juntos, evaluarnos, compartir nuestras experiencias y reconocer con gratitud el trabajo realizado.
Estos días nos permitieron renovar nuestro compromiso y reconocer una vez más la importancia de continuar caminando juntos en la misión.
Durante la tarde y parte de la noche, los cohermanos comenzaron a regresar a sus respectivas comunidades y lugares de servicio, llevando consigo la alegría de lo vivido, lo reflexionado y lo compartido durante estos días.
Un encuentro para renovar la misión
Más que una sucesión de reuniones, estos días en SEPAVI fueron una oportunidad para reencontrarnos como hermanos, escuchar nuestras distintas realidades pastorales y renovar juntos el compromiso de servir a la Iglesia desde el carisma de san Vicente de Paúl.
La oración, la Eucaristía, el diálogo, el trabajo pastoral y los momentos sencillos de fraternidad recordaron que la misión se construye también cuando somos capaces de escucharnos, acompañarnos y discernir juntos los caminos que Dios va abriendo para nuestras comunidades.












