Ordenación Presbiteral del P. César Augusto Sánchez Vinasco, C.M.

La Provincia Vicentina de Colombia vivió un acontecimiento de profunda alegría y gratitud con la ordenación presbiteral del diácono César Augusto Sánchez Vinasco, C.M., un signo de esperanza para la Iglesia y para la misión vicentina al servicio de los pobres.

En este significativo momento eclesial participaron cuarenta cohermanos que prestan su servicio misionero en las comunidades locales de la Provincia como animadores y administradores, junto al ecónomo provincial, el padre Visitador y su Consejo, quienes se encontraban en el encuentro anual de Superiores y Ecónomos organizado por la administración Provincial.

Desde el viernes 23, en un ambiente íntimo y sencillo, en el oratorio interno de la Casa Apostólica. En presencia de sus padres y del Visitador provincial, el entonces diácono César Augusto realizó el juramento de fidelidad, la profesión de fe, y recibió la bendición de sus ornamentos sacerdotales, en un gesto cargado de recogimiento y sentido vocacional.

El sábado 24 de enero, en horas de la mañana, los misioneros presentes en casa, junto a tres seminaristas de tercer año de la etapa configuradora del Seminario Villa Paúl —quienes se desplazaron para colaborar en la liturgia y el canto—, los padres del neo presbítero y monseñor Orlando Roa Barbosa, arzobispo de la Arquidiócesis de Ibagué, se reunieron para la oración de Laudes, en la memoria de san Francisco de Sales. Este momento de oración comunitaria dispuso espiritualmente a todos para la gran celebración del día.

A las dos de la tarde, tal como estaba previsto, en el Santuario de la Virgen de la Medalla Milagrosa se dio inicio a la Eucaristía de ordenación presbiteral, presidida por monseñor Orlando Roa Barbosa. La celebración contó con la presencia de más de cincuenta sacerdotes, Hijas de la Caridad, miembros de la Familia Vicentina, familiares y amigos del neo presbítero. Fue un verdadero momento de gracia y bendición, marcado por la emoción, la acción de gracias y la alegría por este nuevo sacerdote para el servicio de la Iglesia, de la Congregación de la Misión y, de manera especial, de los pobres.

Al finalizar la Eucaristía, el padre Carlos Arley Cardona, C.M., expresó palabras de agradecimiento a monseñor Orlando por su disponibilidad y generosidad con la Provincia. Por su parte, el arzobispo manifestó su gratitud al Visitador y a su Consejo por la invitación y por el fecundo trabajo misionero que realiza la Congregación en la formación del clero de la Arquidiócesis de Ibagué, particularmente en el Seminario Mayor La Inmaculada Concepción. Asimismo, animó al padre César Augusto a vivir su ministerio con fidelidad constante, especialmente en los momentos de dificultad, y a ser rostro misericordioso de Dios para tantos hermanos que sufren.

Concluida la celebración eucarística, la comunidad local de la Apostólica ofreció a los asistentes un fraterno refrigerio en la plazoleta central de la casa, propiciando un espacio de encuentro y celebración compartida. La jornada culminó con una cena y un brindis, a cargo del padre Luis Hernando Álvarez, C.M., consejero provincial y oriundo del mismo municipio del neo presbítero, Roldanillo (Valle del Cauca). En este momento final participaron los misioneros, seminaristas, Hijas de la Caridad y los familiares más cercanos del padre César Augusto, cerrando así un día colmado de gratitud, fraternidad y esperanza.

A la alegría por la ordenación presbiteral se sumó, al día siguiente, un momento igualmente significativo para la vida de la Provincia y de la comunidad eclesial. A las once de la mañana se dio inicio la Eucaristía de primicias del padre César Augusto Sánchez Vinasco, C.M., celebrada en el Santuario de la Virgen de la Medalla Milagrosa. La celebración tuvo como concelebrantes principales a los padres Luis Hernando Álvarez, C.M., y Jhon Alexander Páez, C.M.. Junto a ellos participaron más de cuarenta misioneros y sacerdotes diocesanos, la comunidad de fieles, los seminaristas del Seminario Interno, los jóvenes del año de experiencia pastoral y de la etapa configuradora del Seminario Villa Paúl, así como los familiares del neo presbítero.

Fue una celebración profundamente emotiva, en la que el padre César Augusto, C.M., expresó su sincero agradecimiento a la Congregación de la Misión, a la Provincia Vicentina de Colombia y a su familia, reconociéndolos como instrumentos que Dios utilizó para afianzar su llamado vocacional y responder de manera generosa y definitiva a la invitación del Señor. En su mensaje, exhortó también a sus cohermanos a vivir con autenticidad la fraternidad y la caridad en las distintas comunidades locales, siendo testigos fieles del deseo de san Vicente de Paúl: que vivan “como amigos que se quieren bien”.

Al finalizar la Eucaristía, los misioneros se acercaron para ofrecerle un emotivo abrazo de felicitación, mientras que el nuevo sacerdote compartió la bendición con numerosos fieles que se acercaron con alegría y devoción. Estas efemérides concluyeron con un almuerzo en comunidad, espacio que fortaleció los lazos fraternos y la acción de gracias compartida. En horas de la tarde, muchos de los misioneros emprendieron el regreso a sus comunidades locales, llevando consigo la alegría y la esperanza que deja este acontecimiento vocacional.

Este acontecimiento renueva el compromiso de la Provincia Vicentina de Colombia con la misión evangelizadora, la formación y el servicio a los más necesitados, dando gracias a Dios por el don del sacerdocio y por la vida entregada del padre César Augusto Sánchez Vinasco, C.M..