Reflexión V Domingo de Pascua

Domingo 03 de Mayo de 2026

La Iglesia: Un organismo vivo que no teme al Camino

Las lecturas de este V Domingo de Pascua nos sitúan en el corazón de nuestra identidad. No somos una institución estática, sino un «organismo vivo» que camina bajo la guía del Espíritu. En un mundo que a menudo se siente huérfano y desorientado, la Palabra de hoy nos ofrece un mapa, un cimiento y una misión. Somos Iglesia.

Comparto con ustedes tres ideas a la luz de cada lectura:

1. La armonía entre la Oración y el Servicio (Hechos 6)

La Iglesia primitiva enfrentó su primera crisis de crecimiento, una crisis que no se resolvió con burocracia, sino con discernimiento. El conflicto entre helenistas y hebreos nos enseña que las tensiones son oportunidades para la creatividad del Espíritu.

Al instituir a los siete diáconos, los Apóstoles nos recuerdan que la Iglesia tiene dos pulmones: la Palabra y la Caridad. «La Iglesia no es una ONG»; la caridad sin oración se vacía de Dios, y la oración sin caridad es un espiritualismo estéril. Esta lectura nos invita a buscar siempre la armonía entre el «servicio a las mesas» (la justicia social) y el «ministerio de la Palabra» (la intimidad con Dios).

2. La arquitectura del Amor: Ser Piedras Vivas (1 Pedro 2)

Somos un «sacerdocio real, una nación santa». San Pedro nos dice que Cristo es la Piedra Angular, pero nosotros somos «piedras vivas». Cristo es una «Piedra Viva» porque no es un objeto del pasado, sino una presencia actual que comunica vida. Al unirnos a Él, dejamos de ser piedras inertes —frías, pesadas y aisladas— para convertirnos en un edificio espiritual. Ser «piedra viva» significa dejarse tallar por el Escultor divino, permitiendo que nuestras aristas (nuestro egoísmo o soberbia) sean pulidas para encajar perfectamente en el lugar de servicio que Dios nos ha preparado.

3. Jesús: El Rostro de la Verdad y la Esperanza (Juan 14)

En el Evangelio, Jesús responde a la «turbación» de los discípulos. Ante la angustia de la despedida, Él no ofrece una teoría, sino que se ofrece a Sí mismo.

  • El Camino: No es una autopista de asfalto, sino un rastro de amor. Como decía el papa Francisco, «el camino es la humildad».
  • La Verdad: No es una fórmula lógica, el cristianismo no comienza por una gran idea, sino por el encuentro con Cristo.
  • La Vida: Es la participación en la eternidad de Dios desde hoy.

Felipe pide: «Muéstranos al Padre». La respuesta de Jesús es el núcleo de nuestra fe: Dios tiene rostro humano. Ya no es un Dios lejano o temible, sino el Padre que nos espera en las «muchas moradas» de su casa. Si queremos saber quién es Dios, miremos la cruz y la resurrección de Jesús.

Las «Obras Mayores»

Jesús lanza un reto asombroso: «El que cree en mí, hará obras mayores». ¿Qué puede ser mayor que los milagros de Jesús?

Nuestra «obra mayor» hoy es lograr que, en un mundo fragmentado, la Iglesia sea una posada de misericordia. Que cuando el mundo de hoy nos diga: «Muéstranos al Padre», pueda vislumbrar un destello de Su bondad en nuestra forma de tratarnos, de perdonar y de servir a los más olvidados de San Jacinto del Cauca y de cada rincón de nuestra tierra.

¡Que nuestra vida sea hoy esa piedra viva que sostiene la esperanza de los demás! Amén.

 ¡Feliz Domingo de Pascua!

P. Diego Andrés Triviño Forero, CM.